Conoce las 5 “criptoestafas” más grandes de la historia

Al escuchar la palabra criptomoneda, la gran mayoría de las personas la asocian con grandes riquezas. Sin duda alguna desde el año 2009 hay usuarios privilegiados que han descifrado el mercado del dinero digital y han amasado fortunas rápidamente. Sin embargo, no todo es color de rosa dentro del mundo cripto.

En Internet existen millones de anuncios de supuestas empresas que ofrecen métodos de inversión fáciles y novedosos, con dividendos garantizados en muy poco tiempo. Incluso, hay algunos que hablan de hasta ganancias inimaginables invirtiendo en Bitcoin, Ethereum, Litecoin y hasta el Dogecoin.

La realidad es que las criptomonedas no suelen ser un método para hacer dinero, sino que ellas mismas son el dinero. Gracias a la cotización en el mercado y al elemento de volatilidad se pueden obtener ganancias mínimas. No obstante, existen opciones como el trading, que es el acto de especular en torno a los movimientos de los precios de criptodivisa, mediante una cuenta que permite comprar y vender las criptomonedas en un mercado de negociación.

El trading permite especular con los movimientos de los precios de criptomonedas sin ser el dueño de las criptodivisas subyacentes. Puedes ir largo (comprar) si piensas que el precio de una criptomoneda subirá, o ir corto (vender) si crees que bajará. Pero para ingresar en este mercado es fundamental asesorarse con personas que sepan de la materia, porque de lo contrario se puede perder mucho dinero.

Estafadores de todo el mundo han aprovechado ese error común para prometer ganancias irreales a todo aquel que “invierta” en sus plataformas, sistemas o tokens mal hechos. Es así como lograron recaudar, solo durante 2020, al menos 4.000 millones de dólares entre Ofertas Iniciales de Moneda (ICO) fraudulentas, phishing, inversiones falsas y, sobre todo, esquemas piramidales.

Claro que, a lo largo de los años, ha habido “criptoestafas” (scams) de todo tipo. Siempre tienen más éxito unas que otras, pero existen estafadores que han logrado hacer golpes realmente millonarios y hasta billonarios.

En esta edición te presentamos las cinco “criptoestafas” más grandes de la historia de las criptomonedas, comenzando por la más reciente, la cual se perpetró apenas hace dos meses y la mayoría de las víctimas se encuentran en Sudáfrica.

Criptobolsa Africrypt

Los hermanos Ameer y Raees Cajee, fundadores de la criptobolsa Africrypt, con sede en Ciudad del Cabo en Sudáfrica, desaparecieron unos 3.600 millones de dólares en Bitcoin que eran propiedad de los usuarios de su plataforma.

Africrypt dejó de funcionar en el mes de abril de 2021. Ameer y Raees, de 17 y 20 años de edad, respectivamente, atribuyeron entonces la suspensión de las operaciones en su plataforma a un “hackeo” y pidieron a sus clientes que no emprendieran acciones legales en su contra.

«Es comprensible que los clientes puedan proceder por la vía legal, pero les pedimos que, por favor, reconozcan que eso solo retrasará el proceso de recuperación», declararon de manera pública.

Justo después de aquel anuncio, los inversionistas empezaron a tener sospechas mayores, al ver que les desaconsejaban presentar demandas. El hecho de que los dos hermanos dejaran de contestar mensajes y estar disponibles tampoco inspiró confianza.

Algunos inversionistas acudieron a los servicios de equipos legales de empresas privadas, como Hanekom Attorneys, por un posible fraude, por lo que para finales de abril se inició un proceso de liquidación provisional de la criptobolsa a petición de una veintena de inversionistas.

Según una investigación realizada por Hanekom Attorneys, los fondos de Africrypt fueron aparentemente transferidos desde las carteras digitales y cuentas sudafricanas, pasando por “tumblers” y “mezcladores” de la dark web, lo que provocó una severa fragmentación de los activos, haciéndolos prácticamente imposibles de rastrear.

En opinión de esa empresa, pese a que la caída de la criptobolsa se posicionó como resultado de un “hackeo”, había una anomalía. Entre el 9 y el 13 de abril se utilizó una misma dirección de entrega para la dispersión de fondos, la cual había sido usada en enero para las operaciones corrientes de Africrypt.

«Por lo tanto, un ‘hackeo’, como origen de la dispersión de fondos, parece fuera de lugar en estas circunstancias», sostuvo el fundador de la empresa, Darren Hanekom.

Además, los propios empleados de Africrypt habrían perdido el acceso al “backend” del sistema una semana antes del supuesto “hackeo”, sin poder acceder a los saldos de los clientes de la plataforma.

La investigación formal del caso de Africrypt se dificulta debido al hecho de que las autoridades financieras de Sudáfrica carecen de jurisdicción en el asunto, pues las criptomonedas no son reconocidas como productos financieros en el país desde el punto de vista legal.

Entre tanto, se cree que Ameer y Raees Cajee huyeron al Reino Unido, país a donde Hanekom Attorneys detectó una transferencia vinculada con su negocio antes de la caída de la criptobolsa.

Milton Group

Milton Group es una supuesta empresa que también opera bajo los nombres de Cryptobase, CryptoMB y VetoroBanc. Tras bambalinas se ha podido conocer que es un grupo de teleoperadores multilingües que se reúnen en alguna oficina de Ucrania, Albania, Georgia o Macedonia del Norte a seguir pautas establecidas para estafar al mayor número posible de personas incautas. A cambio de su “trabajo” reciben jugosas comisiones.

Se calcula que solo durante 2019 y desde el Call Center de Kiev (Ucrania) Milton Group logró estafar unos 71.5 millones de dólares. Considerando que la empresa tiene tres años en funcionamiento y de suponer que hicieron cantidades similares en años anteriores, el total asciende a 214.5 millones de dólares. Eso, sin contar las cifras alcanzadas por los otros Call Centers, por lo que las pérdidas aún no pueden ser calculadas con exactitud.

La investigación policial hacia el Milton Group continúa en la actualidad, así como la búsqueda de los culpables.

Mining Max

Mining Max es una compañía con sede en Estados Unidos y granjas de minería en Corea del Sur. En sus inicios, alrededor de 2016, se presentaba como una plataforma de minería de altcoins en la nube y prometía retornos mensuales a todos sus inversionistas.

Según su página web: “Mining Max no vende sus propias monedas y no trata con monedas que no se comercializan en Exchange Center. Mining Max es una empresa que produce monedas de cadena de bloques con mayor valor en el mercado actual. Mining Max es una compañía minera profesional que brinda servicio de gestión de envíos de máquinas mineras propiedad de miembros individuales. La gran granja minera de Mining Max maximiza la capacidad de margen de beneficio de las máquinas mineras individuales con bajas cargas eléctricas”.

Posteriormente, se especializaron en la minería de Ethereum, o eso se creía, pues en diciembre de 2017 las autoridades coreanas descubrieron el fraude y lo dejaron en evidencia. Los administradores de Mining Max recaudaron alrededor de 250 millones de dólares por parte de unos 18.000 inversionistas provenientes de 54 países, incluyendo a Estados Unidos, Japón, China y la propia Corea del Sur.

Se cree que solo 80 millones de dólares fueron invertidos en máquinas mineras, mientras que 110 millones acabaron en cuentas bancarias de paraísos fiscales. El resto se usó para pagar a los inversionistas mayores, quienes, a su vez, recibían dinero de los niveles más bajos de usuarios, en lo que se convirtió en un esquema piramidal.

A la fecha, el sitio de Mining Max fue dado de baja. Pero es necesario estar alerta, pues en su lugar ahora existe BTC Mining Max, una sospechosa plataforma de inversión en empresas blockchain.

Modern Tech

Según el portal Be In Cripto, esta compañía se presentó en su momento en Vietnam como la representante de dos Ofertas Iniciales de Moneda (ICO), donde se venderían los tokens Pincoin y iFan. El primero se ofrecía como una oportunidad de inversión con retornos mensuales (e inexplicables) de hasta 40%; mientras que el segundo prometía ser el combustible de una nueva red social para artistas.

Con esta fachada, Modern Tech se estructuró como un esquema piramidal donde los mayores y más antiguos inversionistas eran los más beneficiados, ya que los nuevos eran los que pagaban sus intereses.

Para poder unirse a la plataforma, se solicitaba a cada nuevo integrante “invertir” un mínimo de 1.000 dólares en los tokens mencionados, los cuales, en realidad, nunca valieron tanto.

Para 2018, ninguna de las ganancias prometidas estaba siendo pagada. Modern Tech eliminó todas sus redes sociales y nunca apareció en sus presuntas oficinas. Los inversionistas defraudados no pudieron hacer más que ir a protestar frente a la dirección fantasma y denunciar ante las autoridades que unas 32.000 personas habían perdido 666 millones de dólares. Aún los culpables no han sido atrapados.

Fuente: https://hispanopost.com/conoce-las-5-criptoestafas-mas-grandes-de-la-historia/

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