Prohibir las criptomonedas para combatir la delincuencia es una excusa absurda

Las criptomonedas representan un mercado mucho menor para los delincuentes en comparación con las finanzas tradicionales, por lo que las prohibiciones de las criptomonedas no resolverán el problema.

Numerosos gobiernos están intentando prohibir las criptomonedas, con ejemplos recientes de China, India, Turquía y Nigeria. La razón para hacerlo es sencilla: La naturaleza descentralizada de las criptomonedas supone una amenaza para el sistema financiero tradicional, y como la tecnología en sí misma está todavía en sus primeros días, parece atraer a los hackers. Aun así, prohibir las criptomonedas no disuadirá en absoluto a los piratas informáticos ni a los estafadores.

Los hackers siguen atraídos por las criptomonedas

Desde la aparición de las criptomonedas, los hackers han mostrado su interés por esta forma de dinero. El atractivo percibido de ser anónimo al recibir pagos ha creado un aura de invencibilidad para todas las criptodivisas. Sin embargo, esto se suele malinterpretar, ya que ninguna de las Blockchains públicas es privada ni anónima en su forma actual. Aunque las transacciones son seudónimas en la Blockchain, los usuarios tendrán que convertir a y desde monedas fiats en algún momento. Estos pasos suelen requerir la verificación de la identidad a través de documentos oficiales, negando todo el aspecto de anonimato y privacidad.

A pesar de que la mayoría de los hackers reconocen que las criptomonedas carecen tanto de privacidad como de anonimato, los índices generales de delincuencia siguen siendo relativamente altos. A pesar de una disminución significativa de los delitos relacionados con las criptomonedas en 2020, según un informe de la empresa de seguridad CipherTrace, todavía hay muchas preocupaciones. Por esta razón, muchos gobiernos quieren prohibir las criptomonedas, ya que esperan que tales medidas disuadan a los hackers de hacer daño.

Sin embargo, este resultado parece poco probable. Con herramientas como el ransomware, el malware y otros tipos de actividades delictivas, a los hackers no les costaría mucho esfuerzo cambiar la forma de recibir los pagos. Las criptodivisas ofrecen seudonimato, pero no son los únicos métodos de pago que lo hacen.

Estos métodos ofrecen más privacidad

Las tarjetas de regalo, por ejemplo, son una forma cómoda y legal de transferir valor de una persona a otra. La mayoría de las tiendas de conveniencia venden tarjetas regalo para diversos servicios, como Netflix, iTunes, PaySafeCard, etc. Cada tarjeta regalo tiene valor y no requiere un nombre para adquirirla o convertirla en dinero online. Estas tarjetas son, en esencia, mucho más privadas y anónimas de lo que nunca serán las criptomonedas. Sin embargo, también son más accesibles, lo que las convierte en un problema más importante para los gobiernos que buscan disuadir a los hackers.

El mismo concepto se aplica a las tarjetas de prepago de los proveedores de telefonía móvil. Como estas tarjetas no requieren la verificación de la identidad para comprarlas y no necesitan un cheque para ser activadas, son básicamente dinero anónimo. Aunque las tarjetas de prepago para móviles no son necesariamente viables a través de las fronteras, siguen siendo una forma privada de transferir valor de una persona a otra.

Si los gobiernos se toman en serio la tarea de disuadir a los hackers informáticos, también tendrán que encontrar la manera de aislarlos del sistema financiero existente. Las cuentas bancarias y las tarjetas de pago pueden ser hackeadas y utilizadas de forma abusiva con demasiada facilidad, incluso en 2021. Los hackers y otros delincuentes pueden acceder a una cuenta bancaria a través de diversos medios, como troyanos para móviles, aplicaciones falsas, phishing, keyloggers, ataques man-in-the-middle, etc. Mientras haya una forma de que los hackers ganen dinero sin repercusiones inmediatas, seguirán explorando las diferentes opciones a su disposición.

Aunque los gobiernos creen firmemente que Bitcoin (BTC) y otras criptodivisas son la razón principal de la delincuencia en línea, la realidad suele ser diferente. Según un reciente informe de Chainalysis, sólo el 0,34% del volumen de transacciones combinado del mercado de criptomonedas correspondió a actividades ilícitas en 2020. Eso es una fuerte disminución del 2% registrado en 2019. En todo caso, esta investigación de Chainalysis muestra que cada vez menos delincuentes se centran en Bitcoin y otros criptoactivos.

Profundizando un poco más, se hace evidente que el ransomware sigue siendo la principal acción para el crimen en línea, y es una amenaza y un problema muy significativo. Como ahora hay más gente que trabaja desde casa debido a las restricciones de la COVID-19, hay nuevas oportunidades para los delincuentes que buscan hacer dinero rápido. Esto no significa automáticamente que las criptomonedas vayan a desaparecer, ya que la mayoría de los consumidores no tienen ni idea de cómo funciona esta industria.

Conclusión: Una prohibición de las criptomonedas no es la solución

Cualquier gobierno que pretenda prohibir las criptomonedas no tendrá éxito por múltiples razones. En primer lugar, es imposible impedir que la gente utilice los criptoactivos, ya que los gobiernos no tienen control sobre estas redes, ni tampoco hay CEOs o directores generales a los que presionar para que cierren la actividad, lo que hace casi imposible que los gobiernos actúen. Aunque los reguladores pueden ponérselo difícil a los proveedores de servicios, estas empresas no son necesariamente esenciales para mantener las criptomonedas.

Además, no hay que ignorar las numerosas opciones que tienen a su disposición los hackers y estafadores para ganar dinero. Si el objetivo es prevenir las actividades ilícitas, atajar el abuso de las finanzas tradicionales debe ser la máxima prioridad. Las criptomonedas representan un mercado mucho menor para los delincuentes en comparación con los servicios y productos relacionados con los bancos, así como con las tarjetas de regalo y otras formas de dinero seudónimo. Abordar la ciberdelincuencia es una cuestión urgente a medida que los costes se desbordan aún más, pero el foco no debería estar en las criptodivisas.

Cualquier intento de reprimir las criptomonedas “porque los delincuentes las utilizan” es falso. Si ese es realmente el objetivo, hay diferentes enfoques a explorar, en lugar de prohibir algo. Dado que no se pueden utilizar criptomonedas sin el sistema financiero tradicional, no es difícil ver dónde deberían centrar su atención los gobiernos. Por desgracia, ninguno parece dispuesto a reconocer que el sistema que ayudan a mantener es el culpable de la mayor parte de la actividad delictiva actual.

Fuente: https://es.cointelegraph.com/news/banning-cryptocurrencies-to-counter-crime-is-a-nonsensical-excuse

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